viernes 8 de agosto de 2008

EL SURGIMIENTO DE LA ASTRONOMÍA MODERNA. DEL GEOCENTRISMO AL HELIOCENTRISMO



“Puesto que el mundo no está nunca dado para nosotros enteramente,
tenemos que formular hipótesis en alguna medida. (…); y concebir
el mundo no es más que formular hipótesis acerca de él.”
Mario Bunge

Desde épocas inmemorables el universo ha cautivado a los hombres. Siempre el universo ha sido motivo de curiosidad para los hombres desde que levantaron su mirada hacia la bóveda azul. Sin embargo, esta curiosidad en sus inicios no ha estado ligada a la indagación estrictamente científica. Más bien estuvo ligada a la astrología y otras pseudocienicas, con la finalidad práctica de que a través de sus predicciones, obtener beneficios en las cosechas, batallas y en el destino de los primeros imperios o estados.

Estas observaciones astrológicas fueron la base para las primeras observaciones astronómicas. En la época antigua los caldeo-babilonios y egipcios con sus observaciones astrológicas sentaron las bases para la astronomía. Las observaciones astrológicas de caldeo-babilonios y egipcios tuvieron como finalidad predecir acontecimientos para salvaguardar a sus imperios o estados. Sin embargo, como desarrollaron los primeros pasos de la ciencia matemática sus observaciones contribuyeron indirectamente a la astronomía. Es decir, fue un primer bosquejo limitado y mítico del universo.

De esta manera, cuando Thales de Mileto hace sus primeras observaciones astronómicas, lo hace asimilando, depurando y teniendo como base los avances en la ciencia matemática y las observaciones astrológicas de egipcios y caldeo-babilonios. Thales de Mileto llevo estos avances y observaciones al mundo griego y después de realizar sus primeras observaciones es que nace la astronomía. En Grecia es donde la astronomía comienza ha desarrollarse, con la precisión de la matemática y la reflexión rigurosa de la filosofía para interpretar las primeras observaciones y así se logran los primeros datos aproximados de los objetos y fenómenos estelares y, principalmente, las primeras concepciones del universo. Algunas muchísimo adelantadas para la época antigua.

Los filósofos y científicos griegos realizaron muchas observaciones adelantadas para su época, que sirvieron de base para el desarrollo científico de la astronomía. Así Pitágoras, teniendo como base los aportes de Thales de Mileto, llega a concluir a través de sus observaciones que la Tierra es una esfera perfecta. O aquel significativo aporte de Arquitas de Tarento respecto a la dimensión del universo. A este filósofo griego le preguntaron:

“-¿es el universo finito o infinito?
-supón que es finito, que tiene límite-respondió-. Entonces podrías caminar hasta el borde del universo con la espada en la mano. Si te detuvieras en el borde y la lanzaras hacia delante tanto como pudieras ¿qué sucedería?
No hay nada en el vacío que pueda desviar la espada, así que avanzaría hasta caer. Pero el lugar en que cayese estaría más allá del punto en el que dices que está el límite. Podrías andar hasta ese punto más allá y arrojar la espada de nuevo, caminando después hasta el nuevo punto en que cayera a tierra. No importa donde digas que está el borde, siempre hay un lugar más allá al que podrías arrojar la espada. Con cada lanzamiento tu universo se hace más grande. Concluimos, pues, que el universo ni puede tener un borde y debe ser, por tanto infinito.”
[1]

Sin duda es un avance muy significativo para la época. Así Arquitas de Tarento demuestra lógicamente que nuestro universo es infinito e inmenso. Esto trae como consecuencia una importante interrogante: ¿cuál es el centro del universo? Para responder esta pregunta aparecen las primeras teorías geocéntricas. Aristóteles mejora el sistema geocéntrico propuesto por Eudoxio y modificado por su discípulo Calipo. Aristóteles como síntesis de las anteriores teorías geocéntricas plantea su particular sistema geocéntrico, llamado el sistema de las 34 esferas concéntricas (homocéntricas), donde alrededor de la Tierra inmóvil y centro del universo, giran siete grupos de esferas (de dimensiones crecientes), y en cada grupo de esferas son ubicados los planetas y demás estrellas.[2]

Con la teoría geocéntrica de Aristóteles surge, sin embargo, un problema respecto al movimiento de los planetas. Este problema consistía en que los movimientos planetarios de Venus y Marte eran distintos a los movimientos de los otros planetas. Lo cual llevo a Heráclides Póntico a plantear que la Tierra gira alrededor del Sol para solucionar el movimiento diferente de Venus y Marte. Así pues, Heráclides Póntico es el primero en plantear la teoría heliocéntrica. Estos datos son recogidos y asimilados por Aristarco de Samos, quien realiza los primeros cálculos de las distancias de las estrellas. Aristarco de Samos a pesar que calcula la medida de la distancia de la Tierra hacia la Luna basándose en la teoría geocéntrica, tuvo que plantear la teoría heliocéntrica para explicar no sólo los movimientos de Venus y Marte, sino para explicar los diversos fenómenos estelares.

Teniendo como base las observaciones de Aristarco de Samos, Hiparco de Nicea realiza el primer catálogo de estrellas (aproximadamente de 1080 estrellas) y mejora la precisión en la medida de la distancia de la Tierra hacia la Luna. Sin embargo, Ptolomeo asimila el sistema geocéntrico de Aristóteles y los datos hasta ese momento recopilado para consolidar su particular teoría geocéntrica. Una teoría geocéntrica no tan enredada como el sistema de esferas concéntricas de Aristóteles, sino que mejore los cálculos anteriores. Como la base de esta teoría de Ptolomeo tenía a la Tierra en el centro del universo, además de ser una esfera perfecta e inmóvil, y el Sol, la Luna, los planetas y demás estrellas girando a su alrededor, no pudo explicar correcta y coherentemente los movimientos planetarios de Venus y Marte y otros fenómenos.

Ya en el medioevo con el triunfo del cristianismo la Iglesia Católica, de acuerdo con sus creencias acientíficas, adopto la teoría geocéntrica de Ptolomeo y la concepción teleológica de Aristóteles para explicar los fenómenos estelares. Esto sumando al misticismo, dogmatismo e intolerancia de la Iglesia Católica hizo de la ciencia una disciplina ciega de la realidad y repetidora del evangelio. Fueron varios siglos de oscurantismo y estancamiento del conocimiento científico. Recién a mediados del siglo XV surge el Humanismo y el Renacimiento como oposición a las posiciones acientíficas de la Iglesia Católica. Para lo cual el Humanismo y el Renacimiento retoman los avances científicos de la época antigua.

Con el redescubrimiento de los avances científicos de la astronomía antigua, a través del Humanismo y el Renacimiento, Nicolás Copérnico tuvo la base científica suficiente para iniciar la revolución científica de la concepción del universo, este gran cambio científico se inicia cuando Nicolás Copérnico plantea su singular teoría heliocéntrica. El punto de partida de Nicolás Copérnico fueron las explicaciones insuficientes y erradas de la teoría geocéntrica respecto al movimiento retrogrado de planetas como Venus y Marte. Para solucionar este problema Copérnico plantea que el Sol debe estar en el centro del universo, mientras la Tierra y los demás planetas giran alrededor del Sol. Donde la Tierra y los demás planetas describen un movimiento circular perfecto.

Con este movimiento circular perfecto y uniforme de la tierra Copérnico explica mejor el movimiento del Sol y el movimiento retrogrado de los planetas Venus y Marte. Pero todavía no de manera precisa y rigurosamente científica. Asimismo describe y explica los movimientos de rotación, traslación y la inclinación del eje de la Tierra. Es decir, cuando Copérnico hace girar la Tierra alrededor del Sol soluciona los problemas que la teoría geocéntrica no pudo resolver, porque la posición giratoria de la Tierra permite una mejor y amplio panorama para explicar los fenómenos estelares. Este cambio de posición del Sol y de la Tierra en el universo es el gran cambio significativo de Copérnico en la astronomía.[3] No sólo es un cambio significativo de la concepción del universo para la humanidad, sino representa el triunfo de la ciencia sobre las ideas dogmáticas y acientíficas de la Iglesia Católica.

Ahora bien todas observaciones científicas de Copérnico para comprobar su teoría heliocéntrica no tuvieron inicialmente el apoyo de la comunidad científica, porque el dogma y la irracionalidad de la Iglesia Católica se imponían como ley irrefutable en la comunidad científica. Por tanto, toda idea contraria al cristianismo era censurada, ridiculizada y perseguida. Por eso, Tycho Brahe representa la transición entre la teoría geocéntrica de Ptolomeo y la teoría heliocéntrica de Copérnico, porque ante el dominio del cristianismo trata de fusionar ambas teorías. Después de realizar un conjunto de precisas y completas observaciones de las trayectorias de los planetas, Tycho Brahe insiste en fusionar ambas teorías y plantea que el Sol y la Luna giran alrededor de la Tierra inmóvil, mientras que Marte, Mercurio, Venus, Júpiter y Saturno giran alrededor del Sol con la finalidad de salvar los movimientos retrógrados de Marte y Venus y otros fenómenos que la teoría geocéntrica no pudo explicar.

En su búsqueda para salvar la teoría geocéntrica Tycho Brahe hace un valioso aporte científico a la astronomía. Ya que realiza el más completo y preciso conjunto de observaciones respecto a las trayectorias de los planetas. Estas valiosas observaciones Tycho Brahe las guarda celosamente hasta el día de su muerte, en que pasan a manos de su ayudante Johannes Kepler. Con esta base científica Kepler deja de usar círculos perfectos y usa elipses para explicar satisfactoriamente los movimientos de los planetas.[4] Con el uso de orbitas elípticas para explicar el movimiento de los planetas Kepler postula las leyes del movimiento planetario. Estas leyes de Kepler afirman: primero, los planetas tienen movimientos elípticos alrededor del Sol. Segundo, en su recorrido elíptico barren áreas iguales en el mismo tiempo. Y tercero, el cubo de la distancia media de cada planeta al Sol es proporcional al cuadrado del tiempo que tarda en completar una orbita. Por tanto, Kepler concluye que el Sol ejerce una fuerza que disminuye de forma inversamente proporcional a la distancia e impulsa a los planetas alrededor de sus orbitas.[5] En otras palabras, las leyes de Kepler son la confirmación científica de la teoría heliocéntrica de Copérnico.

Galileo amigo y contemporáneo de Kepler continúa con este proceso. Ya que a pesar del significativo avance de Kepler, los peripatéticos y la Iglesia Católica consideraban a la teoría heliocéntrica como una simple hipótesis para “salvar las apariencias”. Ante esta dificultad Galileo busca verificar la teoría heliocéntrica experimentalmente. Porque la verificación experimental, según Galileo, es el método correcto para obtener conocimiento objetivo, verdadero y coherente con la naturaleza, es decir, conocimiento científico. Para Galileo la teoría heliocéntrica es correcta si y solo si explica hechos concretos de la naturaleza, ya que como buen seguidor de los principios físicos de Arquímedes, Galileo concibe al universo con un lenguaje matemático y físico propio. A saber, el universo solo podemos conocerlo a través del lenguaje matemático y físico. En palabras de Galileo:

“La filosofía está escrita en este grandísimo libro que continuamente está abierto ante nuestros ojos: el universo. Pero no puede entenderse si antes no se procura entender su lengua y conocer los caracteres en los cuales está escrito. Este libro está escrito en lengua matemática, y sus caracteres son triángulos, círculos y otras figuras geométricas, sin las cuales es totalmente imposible entender humanamente una palabra, y sin las cuales nos agitamos vanamente en un oscuro laberinto.”[6]

Esta singular concepción del universo lleva a Galileo a distinguir las características propias de los cuerpos de aquellas que pertenecen exclusivamente a nuestros órganos sensibles. Los sabores, olores, colores y sonidos son exclusivos de nuestros órganos sensibles y no podemos mezclarlas con las características inseparables de los cuerpos, como cantidad, figura, magnitud, número, etc., porque suprimiendo los órganos sensibles aquellas características subjetivas quedan eliminadas y anuladas. Por tanto, nuestro conocimiento no se puede limitar a la mera observación sino, además, a la verificación experimental y rigurosa de la matemática y la física, y así explicar hechos concretos. Con un método científico más preciso Galileo somete y confirma la veracidad de la teoría heliocéntrica de Copérnico.

De esta manera Newton tuvo como punto de partida la teoría heliocéntrica de Copérnico y las significativas observaciones científicas de Tycho Brahe, Kepler y Galileo para llegar por inducción a sus tres leyes del movimiento de los cuerpos y a su trascendental ley de la gravitación universal. Estas tres leyes de Newton afirman: primero, ley de la inercia: la masa hace perseverar a todo cuerpo en su estado de reposo o movimiento uniforme y rectilíneo. Segundo, la ley de la interacción y la fuerza: el cambio de movimiento de un cuerpo es proporcional a la fuerza motriz impresa o dada. Y tercero, la ley de la acción y reacción: donde las fuerzas mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentidos opuestos. Las cuales Newton después de constatarlas en la Tierra las lleva afuera, a nuestro universo, porque con la base científica de Kepler para explicar los movimientos planetarios a través de elipses, Newton adiciona estas tres leyes anteriores para concluir la ley de la gravitación universal. Es decir, esta ley de la gravitación universal es la aplicación de las tres leyes anteriores de Newton al universo, específicamente a nuestro sistema solar. Donde todo objeto que posea masa en el universo ejerce una atracción gravitatoria sobre cualquier otro objeto con masa, independientemente de la distancia que los separe. Por tanto, mientras más masa tengan los objetos mayor será la fuerza de atracción y, también, mientras más cerca se encuentren entre sí mayor será su fuerza de atracción.[7]

En otras palabras, las tres leyes del movimiento de los cuerpos de Newton y, especialmente, su ley de la gravitación universal son la comprobación más precisa y científica de la teoría heliocéntrica de Copérnico, porque la masa del Sol ejerce una fuerza de atracción mayor sobre los planetas (del sistema solar) haciéndolos girar a su alrededor a través de movimientos elípticos. Así pues Newton es la culminación de esta revolución científica iniciada por Copérnico para explicar rigurosa y científicamente nuestro universo. Asimismo, este proceso científico hace desembocar a Newton en la física clásica. Sus leyes no sólo confirmaron la teoría heliocéntrica, sino nos dio una mejor, estricta y científica concepción de nuestro mundo físico.

Finalmente, podemos concluir lo siguiente: primero, todo avance o descubrimiento científico implica un proceso científico, porque en la ciencia todo aporte científico es parte de un constante e inexorable desarrollo y, por tanto, nada surge aisladamente. Segundo, en todo proceso científico ningún avance científico surge de la nada ni espontáneamente. Porque en la ciencia todo descubrimiento científico tiene su origen o causa en la base de descubrimientos científicos anteriores. Es decir, los conocimientos científicos anteriores son la base para los próximos avances o descubrimientos científicos. Por último, todo proceso científico va de lo más simple hacia lo más complejo, cualquier descubrimiento, por insignificante que parezca, contribuye directa o indirectamente a ampliar el panorama de la reflexión y de la ciencia. Porque en la ciencia el conocimiento científico avanza a través de constantes superaciones, a saber, hay un constante progreso científico de lo simple hacia lo complejo. Desde, por ejemplo, las primeras y limitadas observaciones astrológicas de los caldeo-babilonios y egipcios hasta la ley de la gravitación universal de Isaac Newton.

Por Luis Carrera Honores

[1] Trefil, James (1990) La cara oculta del universo, un científico explora los misterios del cosmos (prólogo) Barcelona, Editorial Planeta S.A. 218págs.
[2] Cf. Reale, Giovanni (1988) Historia del pensamiento filosófico y científico (T1: Antigüedad y edad media) Barcelona, Herder.
[3] Cf. Miró Quesada, Oscar (1950) Copérnico: su vida y su obra Lima, Imp. Santa María
[4] Ibid.
[5] Cf. Reale, Giovanni (1988) Historia del pensamiento filosófico y científico (T2: Del Humanismo a Kant) Barcelona, Herder.
[6] Galileo (1864) Il saggiatore Florencia, G.Barbera Editore, 59-60 págs. (Traducción de José Babini)
[7] Cf. Newton, Isaac (2002) Principios matemáticos de la filosofía natural Madrid, Alianza Editorial.

jueves 3 de julio de 2008

LA AUTENTICIDAD COMO IDEAL MORAL EN CHARLES TAYLOR


Para comprender mejor la idea central de Charles Taylor en “Horizontes Ineludibles” tenemos que ubicarnos en su contexto. La reflexión de Charles Taylor se ubica dentro de una aproximación al liberalismo. Taylor tiene como finalidad repensar el proyecto moderno y repensar el ideal moderno de la autenticidad. Porque para Taylor la modernidad ha traído cambios negativos para la humanidad, como el individualismo y la primacía de la razón instrumental en las sociedades contemporáneas.

Estos cambios negativos afectan, según Taylor, a la humanidad de la siguiente manera:

a) El individualismo en tanto se asume libre, deja de lado los horizontes morales y, de esta manera, produce una pérdida de sentido o desilusión en la humanidad. Porque los horizontes morales siempre están ligados al Ser, los cuales dan sentido al mundo y a las actividades humanas. Este desencantamiento del mundo Taylor lo señala así:

“La gente ya no tiene la sensación de contar con un fin más elevado, con algo por lo que vale la pena morir.”(Taylor 1994)[1]

b) La primacía de la razón instrumental ha afectado a la humanidad, porque hace que las personas sean tratadas como materias primas, meras cosas o instrumentos para los proyectos de la sociedad. Un ejemplo claro de esto se nota en la sobrevaloración de la tecnología en las sociedades contemporáneas.

Ahora bien, la finalidad de Charles Taylor en “Horizontes Ineludibles” es repensar la autenticidad como ideal moral o, mejor dicho, devolver su significado originario al ideal de autenticidad. Ya que, el ideal de autenticidad de la modernidad (o de la cultura contemporánea) niega los horizontes morales donde se debe situar el ideal de la autenticidad.

Taylor en “Horizontes Ineludibles” opone el ideal de autenticidad en tanto constituido por horizontes morales con el ideal contemporáneo de autenticidad, el cual es determinado por el Yo. A continuación explicaré su definición y sus respectivas características:

Primero, hay condiciones para realizar el ideal de autenticidad, uno de ellos (el más importante) es el carácter dialógico de la humanidad. Esta característica es aquella que nos convierte plenamente en seres humanos. El carácter dialógico nos permite definir nuestra identidad a través del lenguaje. Aquí lenguaje entendido en su sentido amplio, lenguaje no sólo como palabras sino como modos de expresión.

Segundo, asimismo hay exigencias necesarias para realizar el ideal de autenticidad. Estas exigencias son aquellas que surgen de algo que está más allá del Yo, son exigencias que están en nuestros lazos y relaciones con los demás. Las cuales son importantes para definirnos, definir nuestra “identidad”, es decir, “quiénes” somos y “de dónde venimos”.

Tercero, para realizar el ideal de autenticidad es necesario ubicarnos dentro de los horizontes de significado. Los horizontes nos permiten definirnos significativamente y, asimismo, los horizontes de significado establecen una jerarquía entre las cosas. Porque hay algunas cosas más valiosas (o significativas) que otras, y otras en absoluto no tienen valor (o significación). Es decir, esta clasificación es dada por los horizontes y no es determinada por el Yo.

Entonces la idea central es que el ideal de la autenticidad presupone condiciones como el carácter dialógico (entre otras) y exigencias que están más allá del Yo. Asimismo, el ideal de la autenticidad presupone horizontes de significado para su realización. Puesto que, los horizontes en tanto son algo dado determinan lo que es significativo o no.

Ahora bien, pasare a explicar la definición, características y limitaciones del ideal de autenticidad moderno propio de la cultura contemporánea:

Primero, en la cultura contemporánea hay un “relativismo blando”, el cual da a las personas (el Yo) la capacidad de determinar que cosa es significativo, ya sea por decisión propia o quizá solo porque así lo piensan. Es decir, nuestra particular impresión determina lo que es significativo, lo cual implica negar los horizontes de significado, a saber, el principio subjetivista que subyace al “relativismo blando”, niega o suprime explícitamente la existencia de un horizonte de significado. Como señala Taylor:

“No se puede asumir simplemente a priori, sobre la base de que cualquier cosa que (nosotros) escojamos será correcta.”(Taylor 1994)[2]

Segundo, el individualismo de la cultura contemporánea al limitarse a lo que el Yo pueda determinar como significativo destruye las condiciones y exigencias para la realización del ideal de autenticidad. Es decir, la cultura contemporánea niega las exigencias del Yo para con la sociedad, la naturaleza, la historia y los lazos de solidaridad. Como afirma Taylor:

“Cerrarse a las exigencias que proceden más allá del Yo supone suprimir precisamente las condiciones de significación.”(Taylor 1994)[3]

Por último, negar o suprimir las condiciones dialógicas, las exigencias que emanan de algo que está más allá del Yo y los horizontes de significado produce formas pervertidas y trivializadas del ideal de autenticidad. Las cuales se manifiestan en formas “narcisistas” y egocéntricas de vida en sociedad.

Finalmente, a manera de resumen el ideal de autenticidad como ideal moral no existe por si sólo, requiere no solo condiciones (como el diálogo) y presupone exigencias que están más allá del Yo (como el compromiso con la sociedad, la naturaleza, etc.), sino necesita obligatoria e inherentemente un horizonte, porque la significación para determinar que cosa es más valiosa que otra se da en el horizonte.

Por Luis Carrera Honores

[1] Cf. Taylor, Charles. La ética de la autenticidad.
[2] Cf. Taylor, Charles. “Horizontes Ineludibles”, en La ética de la autenticidad.
[3] Cf. Ibid.

viernes 9 de mayo de 2008

LOS ROLES DE LA FILOSOFÍA


Primero quiero agradecer al Fondo Editorial de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega y a su director por esta oportunidad.

Los Roles de la Filosofía ha sido una lectura agradable y enriquecedora. Para cualquier estudiante de filosofía este libro ampliara su panorama de la reflexión en el Perú y el extranjero. Lo incitara no sólo a la reflexión filosófica, sino a investigar y conocer las distintas corrientes y pensadores que se exponen en las entrevistas. Por los temas desarrollados aquí los estudiantes de filosofía conocerán los problemas actuales de la ciencia y la epistemología, su importancia y urgencia para resolverlos. Asimismo conocerán los progresos, la historia y los principales pensadores que han contribuido a la reflexión en el Perú.

Por otro lado, desconocer nuestra tradición filosófica solo engendrara meros glosadores de pensadores occidentales. Conocer nuestra tradición filosófica es imprescindible para dar solución a nuestros problemas como país. Porque si nuestra reflexión no nos sirve para comprender la realidad, en este caso, para comprender nuestra realidad, es un aborto. Como diría Mario Bunge: "la reflexión filosófica no es necesariamente ajena a los problemas de la vida cotidiana. Agregando a esto, no olvidar que la reflexión filosófica tiene como punto de partida la realidad".

Los Roles de la Filosofía tiene dos temas centrales, estos son la epistemología y la filosofía en el Perú. Hay un tercer tema pequeño en extensión. Este tema es la filosofía del derecho. Este tema lo incluyo dentro de la epistemología, ya que el derecho necesita para su desarrollo de la sociología, la lógica, etc. Esta inclusión es con la finalidad de comprender mejor mi exposición y comentario de este libro.

A continuación, de acuerdo con la separación temática que acabo de hacer, expondré y comentare las principales ideas que se desarrollan en las diferentes entrevistas.

LA EPISTEMOLOGÍA

"Actualmente en la filosofía existe la errónea creencia de que los grandes sistemas e ideales de la modernidad han caducado por ser imposibles de realizar". Esta es una aseveración de Miguel Ángel Quintanilla cuando crítica la posición de las filosofías posmodernas. La cual es totalmente correcta y vigente, porque las llamadas filosofías posmodernas piensan que en tanto es muy difícil mantener los ideales de la Ilustración y la modernidad, el sentido de progreso y de racionalismo en la ciencia y la tecnología, y el ideal de la racionalidad política son imposibles y, por tanto, se justifican diciendo: "no son deseables para la humanidad". Como afirma Miguel Ángel Quintanilla: "que sean difíciles de mantener estos ideales no quiere decir que haya de abandonar tal empresa". Lo que ha hecho la filosofía posmoderna es optar por el relativismo y el irracionalismo, porque sencillamente cree que es más cómodo, pero no porque sea más interesante.

Esta posición relativista de la filosofía posmoderna de llegar y ser asimilada por estudiantes de filosofía, sólo los llevara a la confusión y deserción. Por eso, para los estudiantes de filosofía es muy importante tener claro y preciso qué es la filosofía. Y aquí Miguel Ángel Quintanilla es bastante claro. Para este filósofo español: "la filosofía es una actividad intelectual que consiste en aclarar conceptos y construir teorías de carácter general, que puedan ayudar a otra gente a comprender el mundo, a comprender nuestra actividad y nuestro conocimiento del mundo".

"La filosofía es el origen y la base de todo el conocimiento sistemático y organizado, desde la antigüedad hasta nuestros días. Por lo cual, aunque uno puede hacer filosofía y dedicarse sólo a la especulación, debe estar siempre atento a la realidad, al conocimiento científico de la realidad, a la transformación tecnológica de la realidad y a la intervención política de la realidad". A saber, un filósofo realista debe ser un filósofo en contacto permanente con la realidad.

Esta definición de Miguel Ángel Quintanilla es una de las mejores definiciones de filosofía que he encontrado, porque evita la confusión y el enredo, además de romper con aquel mito medioeval de que la filosofía sólo reflexiona acerca de los problemas planteados en los textos clásicos. Quintanilla nos propone dialogar con personas que no sean filósofos, con gente común de la calle, saber que problemas les interesan, y tratar de afrontar filosóficamente sus problemas. Es necesario nutrirnos de la experiencia de la vida cotidiana. Asimismo, acercar a la gente común a la ciencia y a la filosofía.

Como también es necesario, según Pablo Iannone, la investigación filosófica actual, cuando aborda un problema, de ver qué conexiones interdisciplinarias pueden tener los resultados de esta investigación. Establecer conexiones interdisciplinarias son útiles en filosofía para dilucidar ideas como la de progreso tecnológico en nuestra sociedad. Por eso, Fernando Broncano afirma: "el progreso es lo que nosotros queramos que sea. El desarrollo tecnológico por sí no existe; somos nosotros los que podemos pensar en la tecnología que queremos controlar y manejar en nuestras sociedades".

Ahora bien la filosofía posmoderna solo produce confusión e incoherencia en todas las formas de conocimiento. Por eso, Ernesto Garzón Valdés y Roberto Vernengo desde la filosofía del derecho critican esta posición. "La confusión que engendra la filosofía posmoderna es tal, asevera Garzón Valdés, que cualquiera está autorizado a decir cualquier tontería, y se piensa que mientras más confuso es, se es más profundo y erudito. Esto no conduce a ninguna cosa clara; al contrario, ha contribuido enormemente a confundir a la filosofía y a la ciencia jurídica". Por tanto, no hay que confundir oscuridad con profundidad.

Mosterín para eludir la confusión y la oscuridad de las filosofías posmodernas Jesús Mosterín propone una nueva definición de filosofía analítica. Esta definición ya no es la definición clásica de la filosofía analítica, ya no es la tesis verificacionista del significado de un término, de una palabra, de un concepto. Para Jesús Mosterín está tesis analítica es ya una filosofía superada, aunque siga habiendo filósofos analíticos en este sentido.

Mosterín plantea una definición de filosofía analítica en otro sentido, en un sentido más general, significa filosofía aquella que pretende tener un nivel alto de honestidad intelectual. Esta filosofía pretende hablar con claridad, pretende explicar y definir las nociones que usa, pretende dar argumentos racionales para la tesis que sostiene. Es una filosofía en la cual la oscuridad no se valora como profundidad, sino que la oscuridad se rechaza como también se rechazan los conceptos blandos.

La finalidad de Mosterín es contribuir a la exactificación de la ciencia y de la filosofía. Todo argumento propuesto debe ser explicado, definido y probado con exactitud. Porque una filosofía ambiciosa debe conocer la realidad y siempre estar ligada a la ciencia, y no como aquella que renuncia a conocer la realidad y sólo se conforma con hacer comentarios de textos y notas a pie de página.

Para finalizar este tema, Mario Bunge es muy claro y concreto no sólo en su sistema filosófico, sino en su crítica a las filosofías posmodernas. Mario Bunge desde una ontología materialista y una epistemología realista sostiene que las filosofías posmodernas tienen unas posiciones simplemente oscurantistas. Puesto que, creen, al mejor estilo de los predicadores evangélicos, que ha llegado el fin de la ciencia, el fin de la razón, el fin de la historia, etc., donde cualquier cosa está en su fin. Para Bunge las pseudociencias posmodernas y hermenéuticas están en crisis y son desastrosas, porque erróneamente hacen ideas contrarias a la realidad, a la razón y a los avances científicos contemporáneos. A saber, posmodernos y hermeneutas hacen reflexión enajenados de la realidad.

Para Mario Bunge, los posmodernos y hermeneutas desconocen que el mundo está compuesto de cosas concretas, que todo es parte de un sistema, que no hay cosas aisladas, que todas las cosas están ubicadas dentro del espacio y tiempo, que todas las cosas cambian, que están en continuo movimiento, que nada viene de la nada y nada va hacia la nada, que la sociedad es un sistema concreto, y que el individuo es un individuo social, que no vive aislado y, por tanto, el individuo no reflexiona en el vacío sino dentro de un sistema social.

Estas aseveraciones de Bunge son muy importantes, porque en la actualidad la enorme mayoría de psicólogos ignoran los avances de la neurobiología y la fisiología, y persisten todavía en una posición animista, una psicología animista que estudia al hombre abstracto y no tiene nada que ver con el hombre concreto. Por eso, de la significación de la interdisciplinariedad planteada por Mario Bunge. Para este filósofo argentino no hay fronteras estrictas entre disciplinas, o mejor dicho, estas fronteras son artificiales. El objetivo es facilitar en lugar de obstaculizar el transito, el flujo entre las distintas disciplinas. Esto no solo permitirá solucionar problemas estrictamente científicos, sino problemas sociales como la pobreza y la desigualdad social.

LA FILOSOFÍA EN EL PERÚ

En la actualidad, una de las voces representativas de la epistemología y la filosofía de la educación en el Perú es Luis Piscoya. Para Luis Piscoya los hermeneutas y posmodernos cuando critican las posiciones científicas del neopositivismo de Carnap y Popper se basan en la falacia llamada del argumento de apelación a la autoridad. En este caso, se basan en la autoridad de Quine. De esta manera, afirma Luis Piscoya, los hermeneutas y posmodernos relativizan todo, todo vale si llegamos a un consenso; es decir, hay la verdad de ustedes, la nuestra y la de otros. En otras palabras, no hay verdad. Por eso, afirma el profesor sanmarquino, que la correcta ciencia es aquella fundada en la razón y nos da una mejor aproximación a la verdad.

De modo que, "a pesar que en este momento la filosofía y la ciencia no son actividades, dice el doctor Piscoya, que gocen del apoyo de la universidad ni del gobierno, son actividades necesarias para lograr que el país mejore". Es necesario hacer filosofía y ciencia crítica y sistemáticamente.

A esta idea de Luis Piscoya podemos agregar la afirmación del médico Percy Falcón: "la filosofía debe entenderse como una herramienta para afinar el pensamiento, razón por la cual debe formar parte del currículo de estudios de la educación secundaria. Así que, eliminar el curso de filosofía en la educación secundaria no ayudara a que nuestras próximas generaciones piensen por cuenta propia". Asimismo afirma José Carlos Ballón: "que la filosofía es una actividad crítica que consiste en interrogar, cuestionar las distintas teorías y doctrinas, e identificar problemas y aspectos oscuros y ambiguos".

Entrando de lleno a la filosofía en el Perú, hay muchísimos problemas y etapas por investigar. Además, muchos interesantes pensadores por indagar y desarrollar. Y en Los Roles de la Filosofía se expone una visión panorámica de estos temas.

Una de las características principales de la reflexión filosófica en el Perú, es que desde la llegada de los españoles la reflexión ha estado ligada a la Universidad Mayor de San Marcos. La cual a pesar de sus innumerables cambios, problemas y reformas ha mantenido, como nos recuerda Zenón Depaz, una constante apertura hacia las diferentes corrientes de pensamiento. La actividad filosófica en San Marcos ha expresado siempre la pluralidad de perspectivas. Desde Fray Domingo de Santo Tomás (primer doctor y principal colaborador del fundador de San Marcos), José de Acosta (estudiado por la doctora María Luisa Rivara de Tuesta), Esteban de Ávila, Fray Jerónimo de Valera, Juan Pérez de Menacho y Diego de Avendaño, hasta Pedro Zulen, César Guardia Mayorga, Luis Felipe Alarco, Víctor Li Carrillo, José Russo Delgado y Augusto Salazar Bondy, entre otros muchísimos más.

El problema principal y aún vigente de la reflexión en el Perú, expuesto por Zenón Depaz, es si hay una reflexión filosófica propia, que atienda a nuestra condición, a nuestras posibilidades y a nuestros problemas. Problema trabajado críticamente por Manuel González Prada, José Carlos Mariátegui y Augusto Salazar Bondy. Aquí nos hace recordar Depaz: "que el factor que limita seriamente la posibilidad de tener una reflexión filosófica propia y significativa es la marcada tendencia a reproducir esquemas conceptuales de la filosofía occidental".

Hay muchos problemas importantes, como aquel planteado por José Carlos Ballón, de estudiar los orígenes de la ciencia moderna en el Perú, y las razones de porqué la ciencia y la tecnología moderna no forman parte del sentido común de la población. O como aquel planteado por José Ignacio López Soria, de analizar el doble rol de la globalización en el Perú, cómo la globalización puede llevarnos a una indeseable homogeneización. También López Soria en sus propios términos retoma el problema planteado por Salazar Bondy, dice: "de que haya más actividad filosófica en la actualidad, no asegura que haya más filosofía. Si por filosofía entendemos pensarnos a nosotros mismos en la realidad que nos ha tocado vivir".

La entrevista a Raimundo Prado ha sido muy interesante, pero me hubiera gustado saber, como es especialista en la historia de la filosofía en el Perú y profesor de este curso en San Marcos, su balance y crítica respecto a la reflexión en el Perú. Asimismo, como discípulo del profesor César Guardia Mayorga saber de qué tipo eran los influjos materialistas y marxistas de este ilustre profesor arequipeño. Hubiera sido interesante preguntarle cuál era la concepción que tenia del Perú Guardia Mayorga. Ya que en 1959 publica un Diccionario de Kechwa-castellano.

De igual manera, hubiera sido importante preguntarle a Raimundo Prado su balance y crítica respecto al marxismo en el Perú. No obstante, en la entrevista Raymundo Prado aporta ideas significativas de cómo conseguir una filosofía crítica, ampliamente reflexiva, capaz de examinarse a sí misma y reconocer sus limitaciones y posibilidades; que sea eminentemente racional y de un conocimiento crítico, confiable e integral de la realidad. Y como la tesis de José Carlos Mariátegui tiene vigencia aún por su poder de explicación de la realidad del Perú.

Por último, la entrevista al doctor David Sobrevilla ha sido muy valiosa, porque nos ha descrito el ambiente intelectual de San Marcos a finales de los años cincuenta. Donde San Marcos se caracterizaba por ser progresista, dominada por las luchas políticas y con un gran horizonte de intereses y con grandes profesores. A diferencia de la Universidad Católica que era todo lo opuesto, aunque también con buenos profesores. Después nos relata su formación académica en la Universidad de Tubinga, Alemania, con Karl Ulmer, Ernst Bloch y Ernst Tugendhat. Y darnos una visión detallada y panorámica de la filosofía en Hispanoamérica, con nombres como Leopoldo Zea, Mario Bunge, Arturo Andrés Roig, Luis Villoro, Adolfo Sánchez Vásquez, Enrique Dussel y Horacio Cerutti, entre muchos más.

Particularmente la reflexión filosófica del doctor David Sobrevilla es, a diferencia de los pensadores actuales en el Perú, copiosa, concreta y sistemática. La cual se observa a través de sus importantes libros como Repensando la Tradición Occidental, La Estética de la Antigüedad, Escritos Kantianos, Repensando la Tradición Nacional. Estudios sobre la Filosofía reciente en el Perú, Repensando la Tradición de nuestra América y El Marxismo de José Carlos Mariátegui y su aplicación a los 7 Ensayos. Por eso, me hubiera gustado saber sus razones de su programa enunciado en Repensando la Tradición Occidental, para replantear los problemas filosóficos y reconstruir el pensamiento filosófico; asimismo saber sus razones para replantear y reconstruir los problemas de la realidad del Perú e hispanoamericana. O conocer su concepto de filosofía y su balance de los elementos vigentes y no vigentes del marxismo de José Carlos Mariátegui.

Finalmente Los Roles de la Filosofía del profesor Lucas Lavado es un libro enriquecedor y básico para aquellos estudiantes de filosofía que inician su actividad, como para el resto de la comunidad filosófica, ya que es un aporte significativo a la divulgación y debate de las ideas actuales en el Perú y el extranjero. Muchas gracias.
Por Luis Carrera Honores

Lima/ UNMSM
Lima 7 de mayo de 2008